domingo, 26 de junio de 2011

¡¡¡¡SOY TITO!!!!!

Ya llegaron Alejandro y Manuel. Son dos niños muy chiquitinos, uno con poco más de dos kilos y el otro con poco más de dos kilos y medio, pero son una maravilla.
El día 24 por la mañana mi madre me llamó para avisarme que mi cuñada estaba de parto. No tardé mucho en coger el coche para desplazarme hasta mi pueblo y poder vivir en primera persona un acontecimiento tan importante para nuestra familia. Como he dicho alguna vez, son los primeros nietos tanto de mis padres como de los padres de mi cuñada, así que imiginaos los nervios y la alegría que se había en el ambiente en la puerta de paritorios mientras esperábamos que todo fuera bien y pudiéramos ver sus caritas.
Una vez que el parto había acabado y todo había salido bien mi hermano salió a la puerta de paritorios con una foto en el móvil de sus dos pequeños con una madre orgullosa de tenerlos entre sus brazos.
Ahora, el momento más grande de todos fue cuando mi hermano los sacó por la puerta de paritorios junto con una enfermera amiga de la familia para presentarnos a los que estábamos presentes a esos dos pequeñajos a los que antes siquiera de verlos todos queríamos con locura.
Ahora toca disfrutar de ellos y ayudar a los papis para que su trabajo de cuidados y educación sea más fácil y llevadero. Desde luego manos para tal tarea no van a faltar.
Por cierto, como ya he dicho vinieron el día de San Juan. Gran regalo para mi hermano en el día de su santo, tan hermoso que estoy seguro que lo recordará para toda su vida. Yo desde luego lo haré. FELICIDADES hermano por partida triple (dos niños y un santo), y a tí también cuñá (has sido una campeona).
Un beso pequeños de vuestro tito que ya a día de hoy os quiere con locura.

Aquí va una letrilla (como no de carnaval) que viene bastante bien para la ocasión aunque esté contada desde las palabras de un padre.

jueves, 23 de junio de 2011

ACABANDO LA ESPERA

Me quedan días, quizás horas, para que llegue uno de los momentos que más ansío desde que me enteré de que mi cuñá estaba embarazada. Que alegría me dio cuando mi madre me llamó por teléfono y a grito pelado me dijo: -¡Vamos a ser abuelos!
En el tiempo que llevamos de embarazo la ilusión ha ido creciendo de forma proporcional al crecimiento de la barriga de mi cuñá. Y sí, he dicho llevamos porque todos los que rodeamos a mi hermano y mi cuñá hemos estado embarazados, aunque la barriga y todo lo difícil que conlleva un embarazo lo ha sufrido mi cuñá, está claro. La pobre se está portando, estar embarazada de mellizos y con estos calores no tiene que ser para nada llevadero, pero su ilusión por ser mami puede con todo. Manuel y Alejandro (son los nombres elegidos para los mellizos) no paran de moverse y dar patadas mientras todos tocan la panza de mi cuñá para tener contacto con los nenillos que desde dentro ya están relacionandose con nosotros.
Bueno, en realidad conmigo no. Muchas son las veces que mi madre, mi cuñá o mi hermano me han dicho que toque la barriga para notar las pataditas. Con gran dificultad me he negado porque no me faltan las ganas. Pero no sé cuando ni por qué, tomé la decisión de que la primera panza que toque para sentir unas pataditas o pequeños movimientos sea la de la mujer que lleve dentro un hijo de mi sangre. No por nada, simplemente quiero sentir por primera vez esa sensación con un hijo mío y junto a la persona con la que haya decidido pasar el resto de mi vida. A lo mejor es una tontería, pero creo que tiene que ser bonito que la primera vez sea así. Después tocaré todas las barriguitas que haga falta, pero hasta ese día decidí que no tocaré ninguna.
Manuel y Alejandro vendrán al mundo pronto, quizás a final de mes con el cambio de luna, o quizás mañana para regalar a mi hermano el día de su Santo (San Juan) la mejor de las sorpresas. El caso es que entre apuntes y calores estoy ansioso por poder verles las caritas. Y aunque mi hermano no lee esto, tengo que hacer una mención especial y darle las gracias por el nombre que él escogió para uno de sus niños, para Manuel. Él dice que le gusta ese nombre (que puede ser verdad, no digo que no) pero en casa sabemos que el nombre conlleva algo más puesto que así se llamaba mi abuelo, padre de mi madre y que vivió en casa con nosotros casi desde que nacimos hasta que murió, siendo para nosotros como un padre (algún día escribiré algo sobre él).

Va por mi hermano y mi cuñá, que son unos campeones.

miércoles, 15 de junio de 2011

LETRILLA

 Hoy voy a dejar una letrilla que creo que no tiene desperdicio y está escrita por un muy buen amigo. Será el primero de una serie de post en los que iré poniendo letras que me gusten por algún motivo. Esta primera en concreto tratará de una gran maestra de la que bastante gente hemos podido aprender mucho. Bueno, ahí lo dejo:

Tanto o más que aquellos libros
Que las mil horas de clase
Aprendí de otra maestra ilustre decana
Llamada la calle.
Por pupitre cualquier banco.
Aulas magnas fueron bares.
Cualquier parque, cualquier plaza
se erigían facultades.
Derecho, disfrute el derecho
a sentirme libre y joven a la vez.
Y supe que esa ciencia que se llama economía
es hacer mil piruetas pa´ llegar a fin de mes.
La historia yo la fui conociendo
en barrios añejos en donde la historia,
Te la imparten los viejos en viejas tabernas
a golpes de memoria, memoria.
La madrugada me instruyó en astronomía.
Copas de más forjaron mi filosofía.
Incluso osé a conocer
la geografía de la mujer
y de su boca la mejor clase de lengua.
Tuve tantos compañeros
que ya nunca olvidare.
¡Todo me lo dio la calle!
La Universidad donde me licencié.
JPM.

domingo, 12 de junio de 2011

BUSCANDO EL FINAL DEL TÚNEL

Nunca en mi vida me he dejado intimidar por la presión. Más bien lo contrario, siempre he sacado lo mejor de mí en los momentos más difíciles. Pero de un tiempo atrás y sin saber por qué la cosa cambió.
Volvemos a estar en época de exámenes. Yo vuelvo a estudiar esperando sacar las poquitas asignaturas que me quedan, y le hago un guiño a la suerte a ver si viene a visitarme.
Pero a un día de mi primer examen no puedo decir más que la presión me puede. No tengo ganas ni de ir al examen puesto que para mí supone mucho más de lo que a priori puede parecer.Y verdaderamente es un poco triste ver que en las situaciones donde siempre me he hecho fuerte y he sacado lo mejor de mí ahora no soy capaz ni de dar un paso firme hacia delante.
Llevo ya un tiempo de exceso en la carrera y la verdad es que me lo gané por méritos propios. Y ahora por esos mismos méritos propios estoy intentando que esto acabe, que pueda colgar en la pared de mi casa un título con el que sueño a diario y que parece que me es imposible alcanzar. Sé que ahora mismo la diferencia entre tener un título y no tenerlo no es muy notable, pero necesito ser licenciado y cerrar con esta etapa de mi vida que ya se ha alargado bastante más de la cuenta.
A estudiar y esperar y que sea lo que Dios quiera.

martes, 7 de junio de 2011

INSTITUTO

Hoy toca seguir con aquello que empecé hace un par de entradas. Sólo que ahora doy un saltito en el tiempo hacia adelante y llego hasta la época del instituto, cinco años llenos de buenos momentos y que obviamente fueron fundamentales para mi educación tanto personal como intelectual.
Era septiembre del 98 cuando fui a clase por primera vez al instituto, creyéndome muy mayor porque abandonaba el colegio (hay que ver que infeliz). Allí esperaban nuevas aventuras, nuevos compañeros, nuevos profesores, etc. Aunque también me acompañaban muchos de mis mejores amigos del colegio, lo cual facilitó bastante la adaptación al nuevo centro tanto para mí como para ellos.
Entre los nuevos compañeros de clase, había una chica que aunque ya la conocía no me caía muy bien. Pero con el tiempo llegó a ser mi pareja durante mucho tiempo. Son las cosas de la vida, que muchas veces crees conocer a alguien y realmente no tienes ni idea de como es, y yo con ella estaba equivocado porque es una chica estupenda.
Fueron pasando los años en este centro y mi vida poco a poco cambió. Mis amigos y compañeros de clase de toda la vida (los del colegio) empezaban a repetir y a abandonar los estudios. Yo comenzaba a pensar que estudiar un par de horas para un examen me valía, que no había por qué dedicar un tiempo todos los días. Pobre de mí que aunque saqué mis estudios sin repetir y con una media aceptable, si me hubiera esforzado solo un poquito más quizás ahora podría complementar mi licenciatura con la diplomatura (hoy en día ya es grado) de fisioterapeuta. Pero a esas edades el futuro importa poquito y además pensamos que con estudiar una carrera está todo solucionado; UN MOJÓN (con perdón). Una profesora me dijo en 1º de Bachiller cuando me entregó la nota del primer examen: un chico con tu capacidad no puede sacar esta mierda de nota (era un 6.3), no seas tonto y aplícate que lo bueno llegará si lo haces. No imagináis lo que me acuerdo de sus palabras y el cariño que hoy día y sólo por ese momento le puedo guardar a las profesora. Que por cierto, al año siguiente y sin ser profesora mía me vio por los pasillos del instituto tras una evaluación y me paró para volver a decirme lo mismo, que estaba mucho más capacitado de lo que mis notas decían.
Como iban desapareciendo de mi convivencia diaria los amigos de toda la vida comencé a relacionarme más a fondo con otros compañeros de clase ya en el 2º ciclo de la ESO. Para bachillerato tenía grandes amigos en esta gente (y hoy día sigo manteniendo también amistad con la mayoría de ellos) y la verdad que en clase disfrutábamos de lo lindo. No dábamos la tabarra a los profes ya que más o menos teníamos educación, pero reír nos reíamos como nadie. Podría contar alguna anécdota graciosa, pero no me quiero extender.
En cuanto al profesorado había de todo. Aunque hoy por hoy no guardo rencor a ninguno de ellos tengo que decir que tuve algún que otro choque frontal. Sí que es cierto que yo era un chico respetado en el instituto tanto por compañeros como por los profesores, pero tengo un gran defecto y es que no me callo nunca, lo cual me llevaba muchas veces a dichos enfrentamientos.
Recuerdo con alegría y ya desde la lejanía el viaje fin de estudios del instituto. 16 alumnos y 2 profesores para Canarias, Puerto de la Cruz. Una semana bastante intensa y que se disfrutó a tope (por cierto, hoy que está el tema al día diré que Real Madrid y Barsa jugaron esa misma semana las semifinales de la Champions, al igual que este año). Un viaje lleno de "grandes sensaciones" y rodeado de buena gente.
Y llegó el día de marchar. La alegría por haber superado el objetivo siempre está ahí, pero viene acompañada de la tristeza de dejar un sitio al que se le toma cariño y que formó parte de tu vida diaria durante 5 años. Un sencillo acto de graduación fue la despedida que nos brindaron en el instituto.
Y mientras escribía esta entrada me ha dado cuenta que me encantaría volver como profesor y devolverle a ese centro un poquito de lo que a mí me dio.

miércoles, 18 de mayo de 2011

SER O NO SER

Hace un tiempo me puse a reflexionar sobre mi persona, mi futuro, lo que estoy haciendo con mi vida y lo que quiero y siempre quise hacer con ella. Tras mucho darle vueltas a la cabeza llegué a la conclusión de que estoy muy lejos de ser la persona que siempre quise ser. He tirado mucho de mis principios a la basura sin siquiera haberme dado cuenta de que lo hacía, he dejado escapar grandes oportunidades sin saber aún el motivo que me llevó a hacerlo y no dejo de defraudar a la gente que me quiere y me ha dado siempre su confianza. Lo más duro de todo esto es que siempre pagan por mis errores las personas que más quiero, así que va siendo hora de empezar a compensar.
Es duro darse cuenta que uno mismo se ha convertido en la persona que nunca quiso ser (en el fondo no quieres darte cuenta). Ahora sólo toca una cosa: acordarse de todo lo que realmente soy y todo lo que me importa y dar un giro de 180º a esta situación en la que me encuentro y a la que llegué sin darme ni cuenta. Seguro que esa gente que me quiere estará ahí para ayudarme; es más, siempre han estado.

domingo, 1 de mayo de 2011

MI PASO POR EL COLEGIO

A mis 26 años recuerdo como si fuera ayer el día en que comencé a ir al colegio. Tengo grabada la imagen de mi madre bajandome de la mano a la puerta del parbulario donde la que sería mi profesora durante los dos primeros años de escuela preguntaba al escuchar la sirena: ¿Quienes son mis niños?
Recuerdo como ese día conocí a mucha gente que durante gran tiempo de mi niñez fueron grandes amigos, incluso uno de ellos sigue siendo hoy amigo (aunque en los últimos años la relación está un poco más fría).
Fueron pasando los años y sin quererlo ni saber por qué le iba tomando un cariño especial a ese colegio. Sí que es verdad que quizás se dieran las circunstancias idóneas para que así fuera: estaba rodeado de buenos amigos, el colegio tenía grandes instalaciones en un buen entorno natural y el profesorado era simplemente excelente. Tengo un gran recuerdo de todos y cada uno de los maestros que allí me dieron clase, salvo de uno que era un capullo absoluto.
Uno de estos maestros fue (o mejor dicho es) una de las personas que mayor influencia ha ejercido en mi vida. Si un día decidí que quería dedicarme a la docencia en parte fue después de ver su forma tan particular de dar clase y enseñar a sus alumnos. A parte de repartir sabiduría, también es una de las personas más buenas que he conocido. Y también otra maestra que hoy por hoy y a partir de ser tutora de mi hermano, es una gran amiga de la familia.
Recuerdo con cierto sabor agridulce el día que me fui del colegio. Era motivo de orgullo porque eso quería decir que seguía adelante en mis estudios, pero a la vez dejaba atrás lo que había sido como mi casa durante nueve años que jamás podré olvidar. Además era triste pensar que encima muchos de los que eran tus amigos irían a un instituto diferente al tuyo y nos vivirías el día a día con ellos con la misma intensidad.
También hay que decir que uno de mis mejores amigos lo conocí en el colegio y compartimos un curso en la misma clase. Y después seguimos juntos en el instituto, con otros tantos que también son amigos de los que siempre gusta encontrarte.
Bendito colegio, vaya, en el que eché mis raíces, aprendí a ser persona, conocí a buenos amigos y grandes profesores y personas, y en el que me dieron una educación de la que mis padres siempre han estado orgullosos (por lo tanto yo también).